La Pianista


Ayer me acerqué a casa de mi amiga Patri a verla y comer algo de pizza. Resulta que hace unos días que se rompió la rótula y tiene que guardar reposo absoluto. Viendo las tonterías que ponían en la tele, no sé porqué surgió en la conversación la película “La Pianista”, del año 2001. Dirigida por Michael Haneke (gran premio del jurado en el festival de Cannes de 2001) e interpretada por Isabelle Huppert (premio a la mejor actriz en dicho festival).

La película cuenta la historia de una profesora vienesa de piano con inclinaciones sexuales bastante atípicas y un masoquismo muy pronunciado. Ésta profesora convive con su madre, que ejerce una influencia muy posesiva sobre la protagonista, y conoce a un joven estudiante de piano.

Estos apuntes sobre la película podrían desarrollar un film de cualquier tipo, pero el caso que nos ocupa es una película desnuda, desgarradora e implacablemente dura. Muy explícita en cuanto a las escenas masoquistas e implacable en las escenas más reveladoras de las emociones de los personajes.

Yo la vi solo en un pequeño cine de Málaga (cine Alameda) junto con un puñado de espectadores, y la verdad es que cuando salí de la sala me sentía como si me hubieran dado una verdadera tunda de golpes. No sabía ni siquiera si me había gustado o no.

El caso es que algún tiempo después la vi en una emsión de Canal Sur 2, sin anuncios, y sabiendo lo que me esperaba en cuanto a escenas violentas, pude tener una lectura algo menos influenciada por la resaca emocional de cada cuadro. Así pues, la entendí finalmente, o al menos yo le vi mi significado. Te llegas a identificar con la protagonista, que se sincera completamente con su persona amada, deseada, y sufre el rechazo más absoluto y la repugnancia de su pareja una vez que se ha entregado de la manera más auténtica y difícil de todas. No es eso lo que todos tememos alguna vez? Que vean nuestro monstruo interno y que las personas que queremos se horroricen ante nuestra verdadera cara?

Toda esta profundidad y su simbiosis con la música, especialmente con el Winterreise (Viaje de Invierno) de Schubert, consigue hacernos sentir: como las cuchillas que Erika usa para cortarse. Sentir dolor, pero sentir a toda costa, sentirnos vivos.

En definitiva, una película europea, de las que son muy raras, pero con las que llegas a empatizar. A mi me gustó verla.

No apta para personas sensibles, ni para personas insensibles .

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