
Esta escena idéntica la viví yo en mis propias carnes el miércoles por la noche. No sé la gente qué gracia le ve a sentarse en una terraza en una acera de ciudad, en un barrio de lo más cutre, con el correspondiente ruidazo y olor a gasoil de los coches. Y encima te sablean 5 eurazos por un Bacardi con limón, el camarero es un borde gilipollas, y diez minutos antes de la hora de cierre te echan a patadas. Bravo Mauro.
11 Julio, 2009 a las 13:07
Porque cuando te vas a una terraza súpercool, sin ruido y con unas vistas acojonantes te sablean 9 euros… asi supongo que lo que le ve la gene son 3 euros de diferencia… que a lo largo de todo el verano es un dinerillo!